Antes de escribir el primer factor
Un mismo hecho puede tener distinto significado según el objeto, el objetivo y el momento. Por eso el encuadre funciona como filtro de todo el diagnóstico.
- Objeto: qué empresa, área, producto, proyecto o decisión analizamos.
- Propósito: qué necesitamos comprender.
- Pregunta estratégica: qué decisión deberá iluminar el análisis.
- Momento: qué contexto y horizonte temporal estamos considerando.
Diez etapas para ordenar el proceso
- Definir el objeto y el propósito. Delimitar evita conclusiones genéricas.
- Reunir evidencia. Incorporar datos, antecedentes, observaciones y distintas miradas.
- Analizar lo interno. Reconocer fortalezas y debilidades reales, no solo declaradas.
- Analizar el entorno. Identificar oportunidades y amenazas relevantes.
- Revisar los factores dudosos. No forzar una clasificación cuando aún falta información.
- Formular con precisión. Describir cada variable con causa, alcance y evidencia.
- Priorizar. Valorar impacto, urgencia, probabilidad y capacidad de respuesta.
- Cruzar variables. Explorar relaciones FO, DO, FA y DA.
- Convertir hallazgos en acciones. Definir responsables, plazos, recursos e indicadores.
- Revisar y aprender. Actualizar el diagnóstico cuando cambie la realidad.
Tres preguntas de control
¿Hay evidencia?
Una opinión puede iniciar una búsqueda, pero no debería cerrar una conclusión.
¿Es relevante?
No todo lo verdadero merece el mismo lugar en el diagnóstico.
¿Está bien formulado?
Evitar palabras vagas, juicios absolutos y factores que mezclan varias ideas.
¿Conduce a algo?
Si no puede relacionarse, priorizarse o traducirse en decisión, hay que revisarlo.